
Mantener la calma cuando la actividad se intensifica
Pensé titular esta reflexión “mantener la calma en tiempos de crisis”, pero decidí no hacerlo porque lo primero que ayuda es reconocer que no todo es una crisis. A veces, lo que nos pasa es que volvemos a la rutina ajetreada, vivimos cambios inesperados, obtenemos los resultados menos agradables, o nuestro agotamiento nos hace sentir que las situaciones nos rebasan.
Cuando nuestra vida se pone asi, es natural que nuestro cuerpo reaccione y se ponga en modo de alerta para que podamos responder de acuerdo a los posibles retos que nuestro entorno nos vaya a presentar. Por eso la importancia de nombrar de la mejor manera a las situaciones que enfrentamos. No es lo mismo decir “volvemos al estrés de la escuela”, que “vamos a los hábitos escolares” , o que “¡Ay! A ver que nos espera ahora” con un tono de queja o resignación. No todo cambio o situación te tiene que entusiasmar, pero si te lo describes de una forma más neutral, ayudas a tu organismo a mantenerse equilibrado y tener la energía adecuada para responder a lo que viene.
Un segundo aspecto que tambien es muy importante es el que tiene que ver con identificar que “si está en tu control y que no”. Dice la oración de la serenidad de los grupos de 12 pasos: “Dame la serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que si puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”. Esa sabiduría reside en identificar que me toca a mi, que le toca a los que están cerca de mi y que a los que están más allá de mi entorno.
Si bien, a veces puedo tener muy claro que me toca a mi mismo, la realidad es que en muchas ocasiones quiero hacer más de lo que me correponde, menospreciando las capacidades de los demás y limitando sus oportunidades de crecimiento. (Si, esa frase “todo lo tengo que hacer yo porque sino no sale bien”, es menospreciar a los demás). ¿Entonces que me toca a mi?
Empieza de adentro hacia afuera. Identifica como te sientes. ¿Agotado? Tal vez no estas gestionando bien tu tiempo o tus recursos personales. Asegurate de no sobrecargarte, de priorizar, de delegar, de darte un minuto de respiro y silencio entre actividades (eso le da el espacio a tu cerebro de reorganizarse y permitir centrar tu atención en lo que necesitas). Háblate bonito, date ánimos internamente, reconoce tus propios logros y capacidades. A veces, no vemos las capacidades de los demás porque nuestra autoexigencia es muy grande y no damos espacio para que los demás puedan como nosotros podemos.
La vida esta llena de retos, de cambios y si, de crisis, pero la forma en que nos gestionamos a nosotros mismos va definir que porcentaje de las situaciones de nuestra vida son parte de la vida misma y que verdaderas crisis.




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